Una tirada larguísima hacia Santiago.
15 de julio: caminando con Catherine, con la idea de llegar directos a Santiago saltando una etapa intermedia.
Ese día Catherine y yo caminamos muchísimo, hasta decidir seguir de largo y saltarnos una etapa para llegar directamente a Santiago. Al final hicimos poco menos de 50 km: una distancia enorme, pero con una felicidad difícil de explicar.
Durante todas esas horas no faltaron pequeñas discusiones por cansancio y fatiga, algo normal cuando llevas tanto tiempo en marcha. Pero cada vez lo aclaramos rápido, y el final fue positivo: llegamos destruidos, pero contentos.
Ese mismo día también recibí noticias muy duras sobre Andrius: se había desmayado mientras caminaba solo y había acabado en un hospital de Santiago, en el área de salud mental, después de una noche sin dormir y sin medicación suficiente. En los días siguientes me escribió que volvería a Lituania para buscar ayuda.
*Al volver a hablar con él en los años siguientes, fue un alivio saber que se había recuperado: había salido de un periodo muy duro en el que estaba extremadamente decaído de ánimo, estaba bien, después también se comprometió y volvió a tener diálogo con su hijo. Saber todo esto me hizo sentir orgulloso de él y de la enorme recuperación que consiguió.*
Paso pesado, piernas vacías, pero con esa carga mental que te mantiene encendido cuando entiendes que la llegada está de verdad cerca.
Cuando compartes una etapa tan extrema, cuentan los kilómetros, pero cuenta aún más la capacidad de aclararse enseguida y seguir en la misma dirección.
Si al leer este diario sientes que el Camino te está llamando, pero todavía necesitas aclararte un poco, empieza por la guía gratuita.
Notas del día