Volver al diario

Dia 23 - Jornada táctica entre calor, esperas y coordinación.

26 junio

Notas del día

Título

Jornada táctica entre calor, esperas y coordinación.

Dónde estaba / etapa

Zona Castrojeriz / Itero de la Vega / Itero del Castillo, con apoyo en la Ermita de San Nicolás de Puente Fitero.

Escena clave

Empecé a caminar hacia las 5:15 para aprovechar el fresco. Unas tres horas después, a las puertas de Castrojeriz, encontré a un peregrino muy particular: caminaba con su perro, y el perro también llevaba su mochilita. Intercambiamos unas palabras y me contó que él también venía de muy lejos, con una ruta ya larga a la espalda.

Seguí caminando intentando aprovechar todo lo mejor de la mañana: campos abiertos, senderos, tranquilidad y el crujido de las piedras bajo las botas. Es un “tono” que adoro: cuando entras en resonancia con esos detalles sensoriales, el cansancio pasa a segundo plano.

Hacia mediodía llegué a Itero de la Vega: me senté en una mesa, me tomé dos cervezas frías y comí algo, mientras organizaba logística, distancias y alojamientos para los días siguientes.

Para ese día ya había decidido quedarme en la Ermita de San Nicolás de Puente Fitero, albergue gestionado por la comunidad de peregrinos de Perugia. Es una elección que haces solo si la quieres de verdad: el eremitorio está igualmente en ruta (esa subida la haces de todos modos), pero no está en pueblo. Por eso cuando llegas allí tienes dos opciones: o te paras enseguida y te quedas allí todo el tiempo (pero debes llevar ya comida contigo), o sigues hasta el pueblo siguiente, Itero de la Vega, que está a unos 2 km, y luego vuelves atrás. El punto es justo ese: una vez que llegas a Itero sería más natural dormir allí sin volver, mientras que regresando a la ermita esos 2 km se convierten enseguida en 4, y al día siguiente los vuelves a hacer hacia delante. En jornadas tan exigentes, 4 km extra se notan mucho, y si no dosificas bien la energía, lo pagas.

Además, había llegado muy pronto (sobre las 10), así que también significaba parar ya a media jornada. Pero era una decisión precisa: en las mesetas, hasta León, había decidido caminar solo por la mañana y parar no más tarde de las 10/11, con las 12 solo en caso extremo; luego descanso total por la tarde.

En la ermita no hay electricidad, así que aproveché bien el tiempo: lavado de ropa y secado al sol. Detrás hay una estructura con lavaderos y duchas, y un prado relajante con cuerdas para tender. Al final del día la ropa ya estaba seca y lista.

Hacia las 20 se cenaba, y también esa fue una experiencia particular: hacen el lavado de pies y, al final de la cena, invitan a los peregrinos a cantar. Yo no canté, pero fue simpático. Conmigo también había otras personas que ya había conocido los días anteriores en San Bol y en el albergue del día anterior.

Charlando un poco con el hospitalero, también salió el tema de Maddalena, porque ella había dormido allí unos días antes. Él no sabía que nos conocíamos y me contó de esta italiana llamada Maddalena que tarareaba feliz porque acababa de recibir la noticia de que a final de año se iría a América seis meses. Riéndose, hizo también la broma: “he lavado los pies a Maddalena” (clara referencia religiosa). Luego le escribí a ella, que me confirmó que era justo ella y me pidió que lo saludara.

En el grupo de italianos, Antonella había preguntado a los demás si ya habían cogido la tarjeta de mitad de camino. Me entró curiosidad y pregunté dónde se recogía: me respondieron en Sahagún. Ellos, sin embargo, ya iban mucho más adelantados que yo. Desde ese momento me marqué una nueva misión: llegar a Sahagún y coger también yo esa tarjeta de mitad de camino.

Mientras tanto seguí coordinándome por chat con Giselle y Catherine para organizar la estrategia nocturna del día siguiente: reencuentro más adelante, pausa larga, cena y luego salida de noche.

Detalle sensorial

Fresco del amanecer, ruido seco de los pasos sobre las piedras, cerveza helada al mediodía y silencio lleno del prado detrás de la ermita.

Una cosa que entendí

En las mesetas no gana quien empuja más: gana quien gestiona bien horarios, calor, recuperación y logística.

Ruta del día Abrir mapa
Cargando mapa del día...
Vista general del Camino
Cargando mapa del día...

Media (26)

¿También estás pensando en el Camino?

Si al leer este diario sientes que el Camino te está llamando, pero todavía necesitas aclararte un poco, empieza por la guía gratuita.

Descarga la guía gratuita ¿Ya has hecho el Camino? Mira cómo tú también puedes transformar tu viaje en un diario memorable