Salida en pareja y misión especial.
18 de junio: salimos juntos Catherine y yo.
Caminamos prácticamente toda la mañana juntos. Pero ese día también teníamos una misión especial: recuperar el paquete que Ginger me había dejado en recepción en el hotel donde se había alojado la noche del 16.
Mientras caminábamos, Catherine y yo también hicimos otro encuentro particular: poco antes de llegar a Logroño, en el sendero, vimos a un chico en solitario sentado sobre una piedra que salía del terraplén. Lo saludamos, intercambiamos dos palabras, y luego seguimos nuestro camino dejándolo atrás.
Una vez en Logroño pasamos por el hotel de Ginger: recogí el paquete y hacia la una Catherine y yo almorzamos juntos.
Logroño, sin embargo, no era nuestra meta diaria: ese día queríamos llegar hasta Navarrete. Una vez allí hicimos la compra y luego cenamos cada uno en su propio albergue.
En el albergue me tocó como compañero de habitación un tipo raro: recordaba haberlo cruzado la mañana anterior cuando caminaba con Matteo, y se me había quedado grabado porque nunca saludaba.
Una cosa curiosa es que, para la cena, Catherine y yo habíamos comprado huevos en el supermercado para cocinarlos en nuestros respectivos albergues (aunque el mío ni siquiera tenía cocina, solo microondas). Catherine y yo habíamos cogido dos cada uno, pero cuando ella fue a abrirlos encontró una simpática sorpresa: uno estaba vacío, sin yema.
Aún más divertido fue cuando abrí los míos: en un huevo había dos yemas. Al final me encontré con 3 yemas usando solo 2 huevos, como si hubiera hecho un truco de magia, quitando una yema de los suyos para añadirla a los míos xD. Completé la cena con 2 latas de lentejas. Estas comidas así me encantan: para mí valen mucho más que una cena de restaurante.
Esa noche la pasé preparando un detalle para Catherine, porque al día siguiente era su cumpleaños. Quería hacerle algo simpático, algo que pudiera recordar.
El plan era repetir el juego de Pulgarcito y dejarle regalitos a lo largo del recorrido del día siguiente. Pasé toda la noche preparando nuevas conchitas recortando latas de cerveza, de modo que, al juntarlas, formaran la frase “Happy Birthday”.
Poco después de medianoche ya estaba todo listo y le mandé un mensaje para explicarle la idea. Estaba otra vez en misión. A la mañana siguiente me esperaba un día divertido.
Día vivido con paso compartido y con un objetivo concreto por alcanzar.
Cuando caminas con alguien, incluso una pequeña misión logística puede convertirse en parte del relato del camino.
Mañana de caminata en pareja, con desvío organizado para recoger el paquete dejado por Ginger.
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Notas del día