Vino, promesas y alivio para los tendones.
16 de junio: en camino con Catherine, dirección Los Arcos.
Nos pusimos en marcha Catherine y yo y, durante el recorrido, paramos en Bodegas Irache para la famosa fuente de vino. Rellenamos la cantimplora aunque no está permitido: nota importante, no se hace, no lo hagáis. Al llegar a Los Arcos hice enseguida una foto al cartel encuadrando el bastón de Ginger, para enviársela como prometido. Thomas mientras tanto había llegado a Nájera.
El día pasó entre pasos compartidos y esa mezcla típica del camino: momentos íntimos y luego aperturas repentinas hacia grupos nuevos.
El día después de la "cena de cerezas" los tendones por fin estaban mucho mejor, casi perfectos. Después de casi una semana de molestia, fue un alivio enorme: ¿habrían sido las proteínas de los gusanitos de todas aquellas cerezas las que me pusieron de nuevo en forma?
Por la noche me invitó un grupo de chicos italianos, Matteo, Stefano, Maddalena, Antonella y otros: se habían conocido en el Camino, pero a lo largo de los días se habían vuelto muy unidos entre ellos, y yo de vez en cuando me unía cuando volvíamos a coincidir en la misma ciudad. Pregunté si podía llevar también a Giselle y Catherine. No sé si Catherine se divirtió de verdad: es muy reservada y no siempre está cómoda entre mucha gente. Pero ellos eran simpáticos y fue una noche bonita.
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Notas del día