De Pamplona a Puente la Reina, con encuentros inesperados.
14 de junio, salida a las 8:00 desde Pamplona con destino en mente: zona Puente la Reina, decidiendo paso a paso, pueblo por pueblo.
La idea era simple: ponerme en camino y ver dónde parar, sabiendo que quizá volvería a encontrar a Catherine y a los demás por la ruta. Poco después de salir, mientras aún estaba saliendo de la ciudad, encontré a una mujer que parecía desorientada en el recorrido. Se llama Ginger, estadounidense, de St. Antonio en Texas. La redirigí al camino y ella, muy agradecida, me pidió seguir juntos.
Caminando me contó que acababa de empezar su camino: había estado en Barcelona, luego había llegado a Pamplona para recorrer el tramo hasta Logroño, antes de volver a Texas. Al llegar a Puente la Reina, me paré a comer: alubias buenísimas.
Puente la Reina me gustó desde el primer momento: mi dormitorio estaba justo al inicio de la larga Calle Mayor, que atraviesa todo el pueblo y lleva hasta el río, donde también está el puente. A última hora de la tarde/noche, para relajarme, fui allí, me senté en la hierba junto al agua y empecé a tallar mi bastón, quitándole la corteza y dejando solo el mango. Ya había entendido que ese bastón se convertiría en mi compañero de viaje hasta el final, así que en el mango también había empezado a dejar marcas del tiempo: cada mañana, nada más despertarme, grababa una “I” para marcar un día nuevo. Un poco como hacen los presos para contar los días que faltan para la libertad, pero para mí era al revés: yo estaba contando los días de camino, y seguiría haciéndolo hasta el final.
Allí hablé un rato con un chico y una chica italianos: me contaban que llevaban años viajando y que en ese momento estaban haciendo el Camino al revés. En ese momento no le di importancia. Pero en los días siguientes, en un albergue, hubo un robo en la habitación compartida y el hospitalero dejó caer que esos robos muchas veces los cometen personas que hacen el Camino en sentido inverso, para no correr el riesgo de reencontrarse con los mismos peregrinos en los días siguientes. Yo no sé nada de esos dos, pero viéndolo después no me parecieron peregrinos “clásicos”.
Hacia las 10:00/11:00 también encontramos a Catherine. En ese punto decidimos continuar los tres juntos hasta el final de la etapa del día. Por la noche Thomas me escribió por WhatsApp: él acababa de llegar a Los Arcos (donde yo solo llegaría la tarde del día 16), mientras yo acababa de llegar a Puente la Reina. Es uno de esos momentos en los que entiendes cuánto tiene ritmos completamente distintos el camino para cada persona.
Thomas me había escrito que ya había llegado a Los Arcos (mientras yo recién estaba en Puente la Reina): comparación útil también sobre los alojamientos, con él muy positivo sobre la pensión/iglesia de 5 euros y yo aún convencido de que Zabaldika seguía entre los mejores.
Salida a las 8:00 de Pamplona, llegada a Puente la Reina. Pueblo precioso, etapa gestionada de forma flexible y actualizaciones en tiempo real del grupo por WhatsApp.
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Notas del día