Prólogo: partir antes de partir.
El 2 y el 3 de junio fueron los días de aproximación: de Perugia a Bérgamo, luego vuelo nocturno hacia Lourdes.
El camino empezó antes del sendero. El 2 de junio hice Perugia-Milán con un amigo que iba a Milán ese mismo día; durante el viaje habíamos recogido a otras personas con BlaBlaCar y el trayecto pasó rápido entre conversaciones interesantes. Luego seguí de Milán a Bérgamo en tren para llegar a unos amigos que me alojarían una noche. Para el camino había pensado llevar tienda, pero en las horas previas a la salida, justo mientras preparaba la mochila, entendí que sería demasiado voluminosa y pesada para el equilibrio de la mochila, así que no la llevé, dejando en la mochila solo el saco de dormir. La mañana del 3, en Bérgamo, di una vuelta en bici: aire ligero, ritmo lento, y al final de un sendero, cerca de un estancamiento del río Brembo, me encontré con unos burros. Por la tarde tomé el vuelo: aterricé en Lourdes tarde y no había organizado alojamiento. No conseguía encontrar dónde dormir y los sitios que encontraba, cuando llegaba, estaban todos cerrados o sin recepción. Era preocupante, porque no tenía realmente dónde pasar la noche, pero no estaba nada ansioso: tenía el saco de dormir y no tenía ningún problema en dormir fuera, homeless style. Desde ahí ya no era preparación, era el inicio real.
El primer paso del camino no coincide con el primer kilómetro a pie: empieza en las decisiones logísticas, en la espera y en cómo te preparas para el viaje.
Traslado Perugia-Milán con BlaBlaCar, tren Milán-Bérgamo, noche en Bérgamo con amigos y luego vuelo nocturno del 3 de junio.
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Notas del día