Hacia Fisterra, solo: etapa larga y cambio de atmósfera.
19 de julio: salida de Santiago por el Camino de Fisterra, llegada a Vilaserío.
El 19 de julio fue el día en que sentí de verdad el cambio de fase. Al dejar Santiago retomé la marcha hacia el oeste con una etapa muy larga: sobre el papel parecían unos 30/32 km, pero en el móvil salieron casi 38.5. Llegué a Vilaserío destrozado.
La fatiga física era evidente, pero la diferencia más fuerte estaba en el clima: esto ya no era el Camino Francés que había vivido durante semanas. En el Camino de Fisterra encontré gente nueva, a menudo ya en pareja o en grupos pequeños, y menos de aquella magia espontánea de encuentro continuo que había conocido antes. Fue un poco como volver a los primeros días: caminas, saludas, pero sientes que el contexto es distinto.
Mientras tanto, el “viejo grupo” se estaba disolviendo definitivamente: Francesco y Andrius ya estaban en modo regreso, con vuelos y traslados en marcha. Nos fuimos actualizando a distancia, y también ahí se percibía lo mismo: el camino había cambiado de ritmo para todos.
Con Catherine hablamos durante toda la jornada. Le conté la etapa, el cansancio y esa sensación de “menos magia”. Ella, ya en su regreso a la vida familiar, vivía un paso parecido: menos sendero, más realidad cotidiana. Fue uno de esos diálogos en los que entiendes que la parte emocional del regreso ya ha empezado, aunque aún estés caminando.
Por la noche, después de ducha, cena y colada, por fin estaba en la cama del albergue con el cuerpo vacío. Pero por dentro seguía claro el sentido del día: estaba avanzando, solo de otra manera.
Piernas pesadas, sudor seco, mochila tirando de los hombros y ese paso mecánico de la última hora cuando avanzas casi por inercia.
También fue el día en que enfoqué el plan simbólico del final: correría Muxía-Finisterre como último día del camino y puente mental hacia la nueva aventura en USA prevista para noviembre.
No todos los tramos finales tienen la misma magia que los primeros, pero justo ahí aprendes la parte más difícil del camino: seguir incluso cuando baja el entusiasmo y mantenerte fiel a la dirección que elegiste.
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Notas del día