León: recuperación, crêpes party y noche memorable.
2 de julio, parada completa en León.
Después de la tirada del día anterior, el 2 de julio fue un día de recuperación real: nada de alarma agresiva, cuerpo por recomponer y cabeza por realinear. Cuando haces 37 km el día anterior, la pausa no es un lujo: es mantenimiento.
A primera hora de la tarde también llegó Catherine a León. Nos actualizamos sobre alojamientos y horarios: ella estaba en Unamuno, yo en el albergue Muralla. La idea era vernos para una cerveza y luego entender cómo encajarnos con la noche.
Mientras tanto Laura quería hacer crêpes: yo para la ocasión compré un bote de Nutella, mientras ellos se ocupaban del resto. Luego nos encontramos por la noche en el Airbnb que habían reservado.
Estábamos Juan, Laura, Ocean, Francesco, Rossana y yo. Un poco más tarde también llegó Anita, una de las chicas que Francesco había conocido durante el día por la calle.
Francesco estuvo comicísimo toda la noche: hacía morir de risa. Anita le gustaba bastante y él montó una ráfaga de sketches involucrándola continuamente. Ella estaba muy en sintonía y se reía con ganas. En un momento Francesco incluso hizo la “propuesta de matrimonio” en broma, y ella estaba súper divertida. Fue un show total asistir a esa noche.
Qué pena que Catherine no viniera: según yo también se habría divertido. La había invitado varias veces (cerveza, crêpes party, encuentro por la zona de la catedral), pero esa noche estaba indecisa sobre socializar.
En paralelo también hablaba con Andrius, que estaba cerca y quería entender si al día siguiente caminaríamos juntos o no. Le dije que para mí el 3 de julio seguía siendo día de pausa, con vuelta por la ciudad y catedral, y que decidiría la salida después.
Con el grupo Pamplona Party People seguían llegando actualizaciones logísticas sobre dónde estaba cada uno: quién en municipal, quién en privada, quién ya listo para salir, quién en cambio con intención de parar dos días. Era el mosaico habitual del camino: mismo hilo, tiempos distintos.
Ritmo urbano lento, duchas largas, plazas llenas de peregrinos y luego una casa llena de risas, bromas y ligereza.
Las paradas en ciudad funcionan cuando realmente las vives: recuperas físicamente, pero sobre todo recargas el lado humano del camino.
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Notas del día